Insignia identificativa de Facebook

martes, 3 de mayo de 2011

propuesta de video para difusión del liberalismo

Un modelo de guión para video, tipo reality a lo Tinelli.

En una plaza se detiene a las personas pidiendo que participen en un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA

Sociólogo:

"En todo el mundo estamos haciendo este estudio para descubrir cuáles son los temas más importantes para la opinión pública y cómo quieren abordarlos. Lo hacemos como un juego que tiene 4 partes. Primero, elige uno entre distintos programas de desarrollo social. Segundo, elige cómo financiarlo. Tercero, acompaña en la recaudación de fondos. Cuarto, supervisa el uso de los fondos. Es todo muy rápido y terminará en menos de media hora. Como agradecimiento por su esfuerzo le daremos un vale para un curso online, que lo puede transferir a otra persona."

Paseante:

"Bien, participo"

Sociólogo:

"Gracias. Por favor, marque en esta planilla las opciones que prefiere:"


Programas:
(detalle monto total de dinero)


Préstamos para vivienda, sin garantías ____

Guarderías de tiempo completo ____

Duplicar el número de efectivos policiales en zonas de riesgo ____

Trabajo para estudiantes y egresados de la UDELAR ____

Sugiera otro ..............................................................................


Financiamiento:
(detalle porcentaje)


Impuestos al consumo ____

Impuestos a la renta de las personas ____

Impuestos a la renta de las empresas ____

Impuestos al patrimonio ____

Detalle o sugiera otro ..................................................................


Una vez que la persona ha elegido el programa y la forma de financiamiento se pide que acompaña en la recaudación de fondos. Por ejemplo, digamos que ha elegido financiar "guarderías" mediante "impuesto al patrimonio". Se lo lleva a la casa de una persona cualquiera, acompañado de "policías" a exigir el pago de lo que corresponde. El inspector de impuestos "evalúa los bienes" y exige el pago de determinada suma o confiscará determinados bienes de la casa. Cuando el "contribuyente" se resista, será sometido por los "policías" y llevado a la cárcel mientras el "inspector" se retira con un televisor.

Si el paseante resiste la experiencia, todavía se lo lleva a una casa de remates para vender lo confiscado. El inspector se queda con una parte, le da lo suyo a los policías y luego van a una guardería para entregarle el dinero a la maestra, indicándole que debe tomar a un niño más a tiempo completo.

sábado, 11 de septiembre de 2010

si todos fueran exitosos

Algunas veces la gente me ha preguntado, con sarcasmo, acerca de lo que sucedería si todos aplicaran los métodos descritos en determinado libro de management o de auto-ayuda. Como si fuera estúpido, inmediatamente aclaran que si ese libro fuera "verdad", entonces todos los que lo leyeron serían millonarios, más gente lo leería y finalmente alcanzaríamos un nivel en el que la riqueza no tiene sentido, por lo que entonces ya no se los podría considerar exitosos.

Reconozco que hay muchísima basura en el campo de la "filosofía práctica" (ética), pero me sorprende de la respuesta que estén tan desorientados acerca de la naturaleza del éxito. La idea que tienen de éxito es la de estar satisfecho con uno mismo, pero consideran que la única forma de satisfacción personal posible es la obtenida al marcar una superioridad social. Asocian el éxito con tener más dinero o más poder político. ¿Pero siquiera se molestan en examinar la palabra "éxito"? Tener éxito es alcanzar las metas propuestas por uno mismo. Puede ser deportista, sacerdote o adicto al sexo; la actividad es irrelevante. En un sentido general, ser exitoso es ser capaz de lograr de manera consistente las cosas que uno se propone. Podrá llevar más o menos tiempo, pero siempre es posible.

Vivimos en una sociedad relativamente próspera, comparada con la de hace tres siglos. Las diferencias en los atributos externos del estatus social se han reducido increíblemente. Casi no hay diferencias entre la casa de un millonario y la de un obrero. Hace sólo 100 años el rico vivía en un palacete de mármol mientras el pobre dormía sobre la tierra. ¿Acaso han perdido importancia las diferencias? En realidad cada vez se les da más importancia justamente por esa reducción en las brechas. ¿Cuál es el problema entonces? ¿Por qué es tan difícil que las personas se sientan satisfechas? Porque siguen centrándose en esos atributos externos de estatus en vez de centrarse en si mismos. No se consideran capaces (y muchas veces no lo son) de alcanzar el éxito de forma consistente. Cada nuevo éxito les trae mayores temores de perderlo todo. Carecen de confianza en su capacidad para reconstruirse cada vez que sea necesario.

Esto se origina por dos problemas:

1) Realmente no tienen las herramientas para reconstruirse.
2) Son incapaces de disfrutar el éxito.

El primer problema ocurre porque la enorme mayoría de las personas da poca o ninguna importancia a su perfeccionamiento permanente. Las mismas habilidades que se usan para ser cada día mejor son las que deben usarse para reconstruirse tras sufrir una adversidad. La mayoría anhela una vida en la que todo sea dado y no deban esforzarse por ser mejores. Reniegan de los concursos profesionales y del libre mercado. Aunque las condiciones fueran un poco peores, preferirían una vida cristalizada para toda la eternidad.

El segundo problema ocurre porque se le inculca a cada individuo desde niño que está mal sentir placer en el éxito propio. El atleta victorioso debe bajar la cabeza y hasta ocultar su alegría. El nuevo rico debe ser frugal y donar tanto como pueda de su fortuna. El artista debe prestarse como imagen y voz para cualquier "causa noble". En ese ambiente, donde la recompensa natural (la descarga de endorfinas) por la acción bien realizada se reprime una y otra vez, evidentemente la misma sensación de éxito se atrofia. La persona es incapaz de sentir satisfacción por su propia potencia al enfrentar la realidad. Lo único que le queda entonces es la posesión de los símbolos de estatus para arañar un remedio de la verdadera sensación.

*** *** ***

Probablemente la mayoría de los manuales para alcanzar el éxito no son más que basura basada en opiniones infundadas, con tan pocos nutrientes como la gelatina dietética, pero deben ser rechazados basándose en su calidad técnica y no en el miedo a una sociedad futura llena de individuos pujantes y satisfechos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

I'm evaluating a multi-media course on blogging from the folks at Simpleology. For a while, they're letting you snag it for free if you post about it on your blog.

It covers:

  • The best blogging techniques.
  • How to get traffic to your blog.
  • How to turn your blog into money.

I'll let you know what I think once I've had a chance to check it out. Meanwhile, go grab yours while it's still free.

lunes, 26 de julio de 2010

EFICIENCIA EDUCATIVA E IMPOSIBILIDAD DEL CÁLCULO ECONÓMICO


En manuales para formación docente se plantea que un buen curso es aquel que logra entre discriminar al 15% más hábil y al 15% más torpe de la población estudiantil. En otras palabras, quizás sobresimplificando el sistema, se plantea que un buen curso es aquel que logra un 85% de aprobados. ¿Pero por qué 85%? ¿Por qué no el 50% o el 100%? De hecho hay muchas instituciones de aspiraciones elitistas que se jactan de porcentajes de aprobación por debajo del 20%. Hay otras tantas que garantizan el éxito estudiantil. ¿Pero por qué dar la discusión en términos de “porcentaje óptimo de egresados”?

La verdad es que no existen criterios objetivos para aceptar tal o cual número. 85% es tan arbitrario como 15%. La elección de esa cifra está dada por factores emocionales principalmente y por emulación (u oposición) en segundo lugar. La mayoría de las instituciones, indudablemente impulsadas por motivaciones “humanistas”, consideran que una evaluación justa es aquella que garantice un porcentaje de aprobación mayor al 50%. Esto es, la mayoría debe salvarse. Luego entra en juego el factor emulación, cuando la universidad AEB se compara con la prestigiosa universidad XOU, de un perfil ideológico similar al propio. Si la universidad XOU muestra porcentajes de aprobación del orden del 80%, eso será lo que se fije AEB como ideal. Por otro lado, una universidad de perfil “clasista”, cuyo objetivo es seleccionar y segregar, considera que la justicia está en que llegue a la meta una minoría de la población. Sospecho que toman como aceptable un porcentaje similar a la cola de las universidades humanistas, pero ubicándose en el extremo opuesto de la escala intelectual. Especulo que la idea subyacente de la universidad MKL es: si XOU aprueba al 80% de sus estudiantes, eso quiere decir que hay un 20% de indeseables y si la distribución de la población es simétrica, será también 20% el número de los privilegiados.

Aclaro que no necesariamente la universidad MKL debe ser privada. Existe una enorme cantidad de instituciones públicas que tienen un perfil clasista meritocrático, en cierta forma alineándose con el ideal platónico del rey filósofo.

El origen de toda esta ambigüedad en qué se considera EFICACIA o EFICIENCIA en una institución educativa, deriva directamente de la ausencia de un sistema de precios en la educación.

En todos los países del mundo la educación es regulada gubernamentalmente, tanto en los contenidos como en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Todas las universidades aplican los mismos métodos para enseñar los mismos contenidos, con más o menos recursos, con mayor o menor acierto. Es natural entonces que la reputación de una institución (y por tanto su acceso a recursos económicos) sea medida en términos de eficacia de selección o eficacia de formación. Si la institución cree que su cometido más importante es seleccionar a los más aptos, será del tipo MKL, pero si cree que su fin es formar será del tipo AEB. La institución XOU es típicamente una gran universidad pública que logra prosperar, pese a sus errores, gracias a masivas inyecciones de dinero desde el gobierno central que cubren las ineficiencias de su proceso.

El problema con estas concepciones es que en realidad son complementarias y no excluyentes. Una institución educativa (particularmente una universidad) debe al mismo tiempo formar y seleccionar. No se trata de elegir a aquellos que cuentan con virtudes innatas para determinados puestos, sino de que cualquier persona pueda formarse en su área de interés y determinar si logra cumplir con las funciones sociales correspondientes. Cabe referirse exclusivamente a las funciones sociales porque son aquellas para las que se requiere la certificación institucional, que luego sirve como salvoconducto permitiendo al portador el ejercicio de tales funciones. En el ambiente actual, la institución clasista cree que cumple mejor su función al brindarle un valor superior a su certificación, mientras que la institución humanista cree que su mejor función es certificar al mayor número de personas. Ambas instituciones confunden evaluación con formación y certificación con conocimiento. Cuando AEB se fija explícitamente como meta formar más personas, lo que hace implícitamente no es más que otorgar más certificaciones. Cuando MKL dice que evaluará de la forma más estricta a sus estudiantes, lo que hace es formar peor y certificar menos.

Si el mercado de la educación fuera completamente privado y desregulado, no existiría tal confusión. La institución MKL, de aspiraciones elitistas, buscaría que el valor de mercado de su certificación fuera de los más altos. Sin embargo, eso tendría que justificarse con los ingresos de las cuotas de sus estudiantes para lograr el equilibrio financiero. En una primera instancia sus evaluaciones se harían menos estrictas mientras el valor de mercado de la titulación decae. Si permanecen fieles a su propósito de ser altamente selectivos, deben recuperar el valor de la titulación al darle una mejor formación a los estudiantes, aunque manteniendo el porcentaje de aprobados. La formación de los estudiantes de MKL mejoraría al mismo tiempo que iría haciéndose más estricta la evaluación y se mejora el precio de la certificación. Por prueba y error, se llega a un punto aceptable (nunca óptimo dado el dinamismo del mercado que altera los equilibrios) en el que la empresa educativa MKL asegura su supervivencia mientras cumple con su objetivo de certificar solamente a los mejores profesionales.

La institución AEB seguramente pasará por un proceso inverso, perdiendo precio para su certificación en un primer momento, luego perdiendo alumnos, intenta recuperarlos mejorando el valor de su certificación, para eso mejora las evaluaciones y finalmente busca el equilibrio entre la formación y la evaluación en términos de número de egresados. Qué tan bien forme y qué tan estrictamente evalúe dependerá de lo que tenga sentido económicamente.

Con un sistema de educación privado y desregulado, las instituciones se fijarían cada una sus propios parámetros de excelencia, de acuerdo a la función social que creen cumplir. Luego cada persona elegirá la institución a la que asistir dependiendo de si tiene más sentido en su caso particular una formación más acotada o más superficial y un título de menor valor o mucho más esfuerzo para tener una mejor formación y un título más prestigioso.

En cierta forma, esto último ocurre actualmente cuando las personas eligen entre distintas carreras (en vez de elegir instituciones certificadoras) y nadie se horroriza por eso.




* Por más detalles sobre los problemas de la ausencia de precios ver Ludwig Von Mises, "Economic Calculation in the Socialist Commonwealth"

miércoles, 2 de junio de 2010

la cultura de la paz

Karate Ni Sente Nashi - "En karate no existe el primer ataque"

Recuerdo un relato de kung fu, sobre un monje y su aprendiz que paseaban por el río cuando vieron a un tigre acechando a una grulla. Con su polluelos en el nido, la grulla no podía huir. El tigre avanzó hasta estar cerca y la atacó. La grulla casi no se movía de su lugar, concentrada en proteger el nido. El tigre atacó una otra vez con sus garras y sus colmillos. Cada vez la grulla lo rechazaba moviendo sus alas, empujándolo con las patas y lanzando picotazos. Finalmente, cansado y adolorido, el tigre se retiró.

El aprendiz sugirió que todos deberíamos ser fuertes y temibles como el tigre. Su maestro lo corrigió: "Debemos ser como la grulla. Sus motivos deberían ser suficientes para indicártelo. El tigre vive para luchar otro día mientras que la grulla lucha para vivir otro día."

lunes, 31 de mayo de 2010

la irracionalidad de la venganza

En primer lugar hay razones para sospechar que no está bien:

1- Los animales salvajes no practican la venganza. No vas a ver caribúes persiguiendo a una jauría de lobos porque mataron a uno de sus amigos.

2- Es una práctica cada vez menos difundida según el grado de avance más alto de un pueblo.

3- El vengador no ve reparado el daño sufrido ni gana nada con su acto de violencia, excepto una momentánea gratificación espiritual.

4- Es peligroso. Cuando se busca a un individuo que cometió violencia uno se expone a sufrir violencia de nuevo.

5- Para un observador externo, el acto de venganza es indistinguible de una primera agresión. En este caso no importa la historia anterior, de la misma forma que no importa el amor previo si un hombre viola a su pareja.

6- Otros agresores, terceros en el primer conflicto, no se verán intimidados por la venganza. Los agresores siempre parten de la base de que "se saldrán con la suya". Lo que los detiene es una excesiva dificultad con respecto a las posibles ganancias. Esto es, a los agresores se los detiene con una buena defensa, no con una cruel venganza. En todo caso la posibilidad de la venganza llevaría a que las agresiones sean más violentas para impedir las futuras represalias.


Excepto en casos de ataques reiterados, el aspirante a vengador queda en una posición más ventajosa si olvida lo sufrido y continúa con su vida. Atacar a un hombre que ya no te amenaza, a un viejo enemigo de la escuela que camina con muleta y escupir en una tumba son actos igualmente inútiles y cobardes.

Si Andrés comete un acto de agresión contra Bruno, desconoce los derechos fundamentales de Bruno, con lo que desconoce totalmente la existencia de derechos básicos, incluidos los propios. Sin embargo, una vez cesada la agresión, nada impide que Andrés vuelva a reconocer la existencia de derechos inalienables o que la conozca por primera vez.

Si Andrés es incapaz de reconocer derechos, por adoctrinamiento o por defectos mentales, desde el punto de vista social no es más que un animal salvaje. Si ataca y huye hay que dejarlo huir.

Si Andrés es perseguido por un rencoroso Bruno y sufre un intento de venganza mientras reconoce los derechos humanos básicos (y realmente no importa si es por conveniencia, ya que todo el contrato social se basa en la conveniencia personal) entonces Bruno es quien queda desprotegido en sus derechos, exponiéndose a ser lastimado (incluso muerto) en defensa personal por Andrés o por un representante suyo, sin que le corresponda esperar una reparación por ese daño.

La reciprocidad no se refiere a que ambas personas se traten de la misma forma mutuamente, lo que es imposible y demostrable en la práctica en infinidad de situaciones, sino a que ambos se manejen en los mismos términos para guiar sus relaciones interpersonales. Un agresor desconoce sus propios derechos al desconocer los del otro y lo mismo hace un vengador.

En comprensible que Bruno busque "emparejar las cosas" al desear que Andrés sufra un daño equivalente al que causó (ojo por ojo, violencia por violencia), pero no es aceptable que se le brinde un respaldo institucional a los caprichos de Bruno y que incluso se convierta al gobierno (justamente el que teóricamente debe velar por los derechos de todos) como agente ejecutor de la venganza.

En todo caso, que Bruno busque la venganza por sus propias manos y que sufra las consecuencias como cualquier agresor.

viernes, 21 de mayo de 2010

Why Compensation for Family Members Should be at Market Value

by Bernard J. D'Avella, Jr., Esq., Hannoch Weisman

http://view.fdu.edu/default.aspx?id=2344

One of the greatest struggles of operating a family business is separating the family from the business. Oh yes, there are many great benefits to having family in the business and to being a family member in a family business, but the most difficult problems result when "family values" and issues take over, leaving business values and needs wanting. There is no greater source for family business problems -- nor more fertile ground for their cure -- than the family business compensation system.

Starting with the premise that family members' compensation should be a market value, let us look at the various considerations -- often conflicting -- in a family business, which will in turn demonstrate that this premise is correct.

I. Effect on Family Members
When compensation is based on performance, there is no better tool for advancing productivity. This is no less true for family members than for non-family members. In my experience, I have seen many cases where family members know that their compensation is completely dependent upon their performance, and I assure you their performance is greatly enhanced. In addition, their security and confidence grows significantly because they realize that they are not "handcuffed" to the family business; i.e., they could move to the outside and obtain the same compensation for the same services. Likewise, I have seen situations where the "family values" have taken over and, for example, all of the children earn the same salary. This works a wondrous effect -- it reduces the incentive for everyone. The stronger family members feel that there is no reason to "push" since their compensation is determined by fiat anyway. The weaker family members have gotten what they wanted and for the most part, will work to an even lesser level than their capacity.

The business obviously suffers; true team work is lessened and incentives lost. But the real sadness is that the family members themselves are in never, never land. They are tied to the family business because they cannot see themselves earning as much elsewhere, and they become deeply insecure in their employment flexibility. The business becomes the be-all and end-all and any change in that business; i.e., sale or restructure, is fought against. Obviously, this may not be in the best interests of the family member or the business.

II. Effect on Non-Family Members
The effect of market value compensation for family members on non-family members is excellent. They feel that they are on an even playing field and a true member of the team. While they recognize a "difference" between their status and that of family members, they also recognize that it is kept to an absolute minimum. If they make a larger contribution to the business, they are going to be rewarded. They also have a much greater respect for the family members than they would where the "family values" compensation system takes over. As a result, they don't resent them and they are helpful to them in their sojourn through the various ladders in the business. In short, the morale throughout the business is enhanced.

III. Intra-Family Relationships
It is quite evident that the family business' long-term success often depends on how the family members "get along." One of the major problems with the family compensation system is that once the senior family member passes on, there is no one to lay down the law with regard to what the compensation should be. As a result, family members begin in-fighting, and the stronger contributors resent any equal sharing of compensation with their family members. Thus, the "system" that is based on "family values" rather than market value compensation falls apart at the worst possible time for the family business. And too, because all family members are compensated at a very high level (or an extraordinarily high level for their value to the business), the never leave, causing stresses on the business, which often can be fatal. One of the beauties of the market value compensation system is that when it is done right, including careful, routine and regularly-scheduled evaluations, it is not dependent on a strong senior family member for its efficacy. Because it provides for lesser compensation for those contributing less to the business, it will often result in the weaker family members leaving the business, which creates a lesser strain on the business in tough times. Conversely, the stronger family members -- those who are contributing more -- find themselves rewarded and in turn, are incentivized to contribute even more. Finally, the benefit at the death of the senior family member is clear: the compensation system continues, and the dislocation which occurs at the death of the senior family member is kept to a minimum.

IV. Effect of the Market Value System on True Profitability
Family businesses are notorious for masking profitability. Masks can be either positive or negative. For example, how many family businesses do you know which enjoy a "sweetheart" lease from a related family entity? When one looks at the profits of the family business, they are often exaggerated since the amount by which the rent falls below market value is essentially added to the profits of the business venture. When one considers that the real estate could be rented at market value to others, this results in an inflated picture of the profitability of the company. Much the same occurs with compensation. And again, this can be either positive or negative. Where family members' compensation is based on "family values," one often sees the parents' compensation being excessive and the children's compensation being much less than their fair market value. This would give an inflated picture of the company's profitability. In other situations, the children's compensation is excessive, often based on housing and family needs of the family members as opposed to their worth to the business. This would give an unrealistically low portrayal of the profitability of the business.

The system where market value compensation is the rule helps in many ways. Obviously, the true profitability of the business is established. This has significant effects on decisions of family members to stay in the business and further provides fairness in the payment of dividends by the business which can, in turn, be used to benefit those family members not active in the business. If fairness can be achieved in this regard, one finds that family members are not working in the business to "protect" their investment and do not become a drain on that business. Where family members stay in the business, it is because they are making a contribution, that contribution is recognized, and they too are being treated fairly.

* * * *

While some may view the message as radical, I cannot overemphasize that the system (market value compensation) is designed to enhance the longevity of the business, and reduce the conflicts both intra-family and intra-business that often exist due to compensation factors. The system enhances the separate aspects of the family and the business to create a more healthy environment ultimately beneficial to the growth of the business and the family's wealth. In short, if this system represents a change in culture, it will be worth the effort. Clearly, such changes should be attempted with the greatest of care, by first building consensus among the family members and an understanding of the overall benefits of the system by everyone. Outside advisors should probably be brought in to manage the transition since a key element of its success will be the evaluation system, which must be objective -- i.e., not family oriented -- as possible. The use of non-family members in the evaluation system, for example, is critical.

As with many things, one need not make this change overnight. The long-term benefits of paying market value salaries to family members are so great that easing in the program -- to be sure that it does become adopted -- will be worth the wait.