sábado, 28 de enero de 2012
Un hombrecito triste
martes, 28 de junio de 2011
carita de bebé
Por ejemplo, los perros son el resultado de la selección artificial de los lobos. Cuando los hombres vivían en cavernas los lobos se les unían para cazar y alimentarse de los restos. Los hombres prefirieron los animales más dóciles y estos se convirtieron en perros. También el gato doméstico deriva del gato montés, que a su vez desciende del tigre dientes de sable.
Últimamente (al ganar años) me ha sorprendido la dificultad en diferencia a una mujer adolescente de una adulta. Suelen exhibir las mismas conductas. Se visten igual. Hablan igual. Hay que conocerla bien para enterarse de que es una contadora que tiene su propio estudio.
Y veo a las mujeres exageradamente delgadas y sólo puedo pensar en su fragilidad. Entonces ambos conceptos se relacionan como una ventaja evolutiva que le permite a muchas mujeres inspirar a los hombres a protegerlas. También, muchos hombres mejoran su autoestima al unirse a una mujer que no los amenaza. La principal desventaja es que la progenie será más débil y que la mujer no podrá cuidar a los niños si el hombre muere. También los hijos se vuelven más inmaduros y desvalidos. La infancia y la adolescencia se prolongan cada vez más. Hobbies como la mecánica y la carpintería, deportes como el boxeo y la lucha, tienden a desaparecer, siendo catalogados como peligrosos.
Creo que sólo Sarah Connor puede salvarnos de la extinción.
martes, 3 de mayo de 2011
propuesta de video para difusión del liberalismo
En una plaza se detiene a las personas pidiendo que participen en un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA
Sociólogo:
"En todo el mundo estamos haciendo este estudio para descubrir cuáles son los temas más importantes para la opinión pública y cómo quieren abordarlos. Lo hacemos como un juego que tiene 4 partes. Primero, elige uno entre distintos programas de desarrollo social. Segundo, elige cómo financiarlo. Tercero, acompaña en la recaudación de fondos. Cuarto, supervisa el uso de los fondos. Es todo muy rápido y terminará en menos de media hora. Como agradecimiento por su esfuerzo le daremos un vale para un curso online, que lo puede transferir a otra persona."
Paseante:
"Bien, participo"
Sociólogo:
"Gracias. Por favor, marque en esta planilla las opciones que prefiere:"
Programas:
(detalle monto total de dinero)
Préstamos para vivienda, sin garantías ____
Guarderías de tiempo completo ____
Duplicar el número de efectivos policiales en zonas de riesgo ____
Trabajo para estudiantes y egresados de la UDELAR ____
Sugiera otro ..............................................................................
Financiamiento:
(detalle porcentaje)
Impuestos al consumo ____
Impuestos a la renta de las personas ____
Impuestos a la renta de las empresas ____
Impuestos al patrimonio ____
Detalle o sugiera otro ..................................................................
Una vez que la persona ha elegido el programa y la forma de financiamiento se pide que acompaña en la recaudación de fondos. Por ejemplo, digamos que ha elegido financiar "guarderías" mediante "impuesto al patrimonio". Se lo lleva a la casa de una persona cualquiera, acompañado de "policías" a exigir el pago de lo que corresponde. El inspector de impuestos "evalúa los bienes" y exige el pago de determinada suma o confiscará determinados bienes de la casa. Cuando el "contribuyente" se resista, será sometido por los "policías" y llevado a la cárcel mientras el "inspector" se retira con un televisor.
Si el paseante resiste la experiencia, todavía se lo lleva a una casa de remates para vender lo confiscado. El inspector se queda con una parte, le da lo suyo a los policías y luego van a una guardería para entregarle el dinero a la maestra, indicándole que debe tomar a un niño más a tiempo completo.
sábado, 11 de septiembre de 2010
si todos fueran exitosos
Reconozco que hay muchísima basura en el campo de la "filosofía práctica" (ética), pero me sorprende de la respuesta que estén tan desorientados acerca de la naturaleza del éxito. La idea que tienen de éxito es la de estar satisfecho con uno mismo, pero consideran que la única forma de satisfacción personal posible es la obtenida al marcar una superioridad social. Asocian el éxito con tener más dinero o más poder político. ¿Pero siquiera se molestan en examinar la palabra "éxito"? Tener éxito es alcanzar las metas propuestas por uno mismo. Puede ser deportista, sacerdote o adicto al sexo; la actividad es irrelevante. En un sentido general, ser exitoso es ser capaz de lograr de manera consistente las cosas que uno se propone. Podrá llevar más o menos tiempo, pero siempre es posible.
Vivimos en una sociedad relativamente próspera, comparada con la de hace tres siglos. Las diferencias en los atributos externos del estatus social se han reducido increíblemente. Casi no hay diferencias entre la casa de un millonario y la de un obrero. Hace sólo 100 años el rico vivía en un palacete de mármol mientras el pobre dormía sobre la tierra. ¿Acaso han perdido importancia las diferencias? En realidad cada vez se les da más importancia justamente por esa reducción en las brechas. ¿Cuál es el problema entonces? ¿Por qué es tan difícil que las personas se sientan satisfechas? Porque siguen centrándose en esos atributos externos de estatus en vez de centrarse en si mismos. No se consideran capaces (y muchas veces no lo son) de alcanzar el éxito de forma consistente. Cada nuevo éxito les trae mayores temores de perderlo todo. Carecen de confianza en su capacidad para reconstruirse cada vez que sea necesario.
Esto se origina por dos problemas:
1) Realmente no tienen las herramientas para reconstruirse.
2) Son incapaces de disfrutar el éxito.
El primer problema ocurre porque la enorme mayoría de las personas da poca o ninguna importancia a su perfeccionamiento permanente. Las mismas habilidades que se usan para ser cada día mejor son las que deben usarse para reconstruirse tras sufrir una adversidad. La mayoría anhela una vida en la que todo sea dado y no deban esforzarse por ser mejores. Reniegan de los concursos profesionales y del libre mercado. Aunque las condiciones fueran un poco peores, preferirían una vida cristalizada para toda la eternidad.
El segundo problema ocurre porque se le inculca a cada individuo desde niño que está mal sentir placer en el éxito propio. El atleta victorioso debe bajar la cabeza y hasta ocultar su alegría. El nuevo rico debe ser frugal y donar tanto como pueda de su fortuna. El artista debe prestarse como imagen y voz para cualquier "causa noble". En ese ambiente, donde la recompensa natural (la descarga de endorfinas) por la acción bien realizada se reprime una y otra vez, evidentemente la misma sensación de éxito se atrofia. La persona es incapaz de sentir satisfacción por su propia potencia al enfrentar la realidad. Lo único que le queda entonces es la posesión de los símbolos de estatus para arañar un remedio de la verdadera sensación.
Probablemente la mayoría de los manuales para alcanzar el éxito no son más que basura basada en opiniones infundadas, con tan pocos nutrientes como la gelatina dietética, pero deben ser rechazados basándose en su calidad técnica y no en el miedo a una sociedad futura llena de individuos pujantes y satisfechos.
sábado, 4 de septiembre de 2010
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lunes, 26 de julio de 2010
EFICIENCIA EDUCATIVA E IMPOSIBILIDAD DEL CÁLCULO ECONÓMICO
La verdad es que no existen criterios objetivos para aceptar tal o cual número. 85% es tan arbitrario como 15%. La elección de esa cifra está dada por factores emocionales principalmente y por emulación (u oposición) en segundo lugar. La mayoría de las instituciones, indudablemente impulsadas por motivaciones “humanistas”, consideran que una evaluación justa es aquella que garantice un porcentaje de aprobación mayor al 50%. Esto es, la mayoría debe salvarse. Luego entra en juego el factor emulación, cuando la universidad AEB se compara con la prestigiosa universidad XOU, de un perfil ideológico similar al propio. Si la universidad XOU muestra porcentajes de aprobación del orden del 80%, eso será lo que se fije AEB como ideal. Por otro lado, una universidad de perfil “clasista”, cuyo objetivo es seleccionar y segregar, considera que la justicia está en que llegue a la meta una minoría de la población. Sospecho que toman como aceptable un porcentaje similar a la cola de las universidades humanistas, pero ubicándose en el extremo opuesto de la escala intelectual. Especulo que la idea subyacente de la universidad MKL es: si XOU aprueba al 80% de sus estudiantes, eso quiere decir que hay un 20% de indeseables y si la distribución de la población es simétrica, será también 20% el número de los privilegiados.
Aclaro que no necesariamente la universidad MKL debe ser privada. Existe una enorme cantidad de instituciones públicas que tienen un perfil clasista meritocrático, en cierta forma alineándose con el ideal platónico del rey filósofo.
El origen de toda esta ambigüedad en qué se considera EFICACIA o EFICIENCIA en una institución educativa, deriva directamente de la ausencia de un sistema de precios en la educación.
En todos los países del mundo la educación es regulada gubernamentalmente, tanto en los contenidos como en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Todas las universidades aplican los mismos métodos para enseñar los mismos contenidos, con más o menos recursos, con mayor o menor acierto. Es natural entonces que la reputación de una institución (y por tanto su acceso a recursos económicos) sea medida en términos de eficacia de selección o eficacia de formación. Si la institución cree que su cometido más importante es seleccionar a los más aptos, será del tipo MKL, pero si cree que su fin es formar será del tipo AEB. La institución XOU es típicamente una gran universidad pública que logra prosperar, pese a sus errores, gracias a masivas inyecciones de dinero desde el gobierno central que cubren las ineficiencias de su proceso.
El problema con estas concepciones es que en realidad son complementarias y no excluyentes. Una institución educativa (particularmente una universidad) debe al mismo tiempo formar y seleccionar. No se trata de elegir a aquellos que cuentan con virtudes innatas para determinados puestos, sino de que cualquier persona pueda formarse en su área de interés y determinar si logra cumplir con las funciones sociales correspondientes. Cabe referirse exclusivamente a las funciones sociales porque son aquellas para las que se requiere la certificación institucional, que luego sirve como salvoconducto permitiendo al portador el ejercicio de tales funciones. En el ambiente actual, la institución clasista cree que cumple mejor su función al brindarle un valor superior a su certificación, mientras que la institución humanista cree que su mejor función es certificar al mayor número de personas. Ambas instituciones confunden evaluación con formación y certificación con conocimiento. Cuando AEB se fija explícitamente como meta formar más personas, lo que hace implícitamente no es más que otorgar más certificaciones. Cuando MKL dice que evaluará de la forma más estricta a sus estudiantes, lo que hace es formar peor y certificar menos.
Si el mercado de la educación fuera completamente privado y desregulado, no existiría tal confusión. La institución MKL, de aspiraciones elitistas, buscaría que el valor de mercado de su certificación fuera de los más altos. Sin embargo, eso tendría que justificarse con los ingresos de las cuotas de sus estudiantes para lograr el equilibrio financiero. En una primera instancia sus evaluaciones se harían menos estrictas mientras el valor de mercado de la titulación decae. Si permanecen fieles a su propósito de ser altamente selectivos, deben recuperar el valor de la titulación al darle una mejor formación a los estudiantes, aunque manteniendo el porcentaje de aprobados. La formación de los estudiantes de MKL mejoraría al mismo tiempo que iría haciéndose más estricta la evaluación y se mejora el precio de la certificación. Por prueba y error, se llega a un punto aceptable (nunca óptimo dado el dinamismo del mercado que altera los equilibrios) en el que la empresa educativa MKL asegura su supervivencia mientras cumple con su objetivo de certificar solamente a los mejores profesionales.
La institución AEB seguramente pasará por un proceso inverso, perdiendo precio para su certificación en un primer momento, luego perdiendo alumnos, intenta recuperarlos mejorando el valor de su certificación, para eso mejora las evaluaciones y finalmente busca el equilibrio entre la formación y la evaluación en términos de número de egresados. Qué tan bien forme y qué tan estrictamente evalúe dependerá de lo que tenga sentido económicamente.
Con un sistema de educación privado y desregulado, las instituciones se fijarían cada una sus propios parámetros de excelencia, de acuerdo a la función social que creen cumplir. Luego cada persona elegirá la institución a la que asistir dependiendo de si tiene más sentido en su caso particular una formación más acotada o más superficial y un título de menor valor o mucho más esfuerzo para tener una mejor formación y un título más prestigioso.
En cierta forma, esto último ocurre actualmente cuando las personas eligen entre distintas carreras (en vez de elegir instituciones certificadoras) y nadie se horroriza por eso.
miércoles, 2 de junio de 2010
la cultura de la paz
Recuerdo un relato de kung fu, sobre un monje y su aprendiz que paseaban por el río cuando vieron a un tigre acechando a una grulla. Con su polluelos en el nido, la grulla no podía huir. El tigre avanzó hasta estar cerca y la atacó. La grulla casi no se movía de su lugar, concentrada en proteger el nido. El tigre atacó una otra vez con sus garras y sus colmillos. Cada vez la grulla lo rechazaba moviendo sus alas, empujándolo con las patas y lanzando picotazos. Finalmente, cansado y adolorido, el tigre se retiró.
El aprendiz sugirió que todos deberíamos ser fuertes y temibles como el tigre. Su maestro lo corrigió: "Debemos ser como la grulla. Sus motivos deberían ser suficientes para indicártelo. El tigre vive para luchar otro día mientras que la grulla lucha para vivir otro día."



