viernes, 6 de febrero de 2009
Cómo salir de una crisis económica
Las causas de las crisis:
* Los bancos centrales al manipular las tasas de interés, falsean la información que reciben los empresarios. Al bajar artificialmente las tasas de interés se estimulan proyectos que en realidad no son rentables. Eso genera el boom. Crecen los empleos sobre todo en las industrias de bienes de capital (construcción, automotriz, máquinas herramienta, etc), crecen los salarios en esas áreas y por un tiempo "hay plata en la calle". Finalmente las empresas se enteran de que no tienen a quien venderle sus productos. No había tanta gente ahorrando para comprarse una casa nueva. Era todo una mentirita del gobierno. Así que se dan contra la pared y empieza el bust. Caen los precios y cae la producción. Las empresas que no deberían haber nacido o crecido comienzan a desparecer.
Los ciclos económicos de boom y bust nacieron con los bancos centrales, empezando con el Banco de Inglaterra. La primer crisis financiera de Estados Unidos, de 1819, fue resultado de la creación del First National Bank.
* Antes, cuando el sistema monetario se basaba en el patrón oro, las crisis tenían un aspecto positivo en el descenso del costo de vida. El crecimiento durante el boom de empresas de alimentos, de vestimenta de construcción, llevaba a una mayor oferta que terminaba dando un descenso de precios durante el bust. Entonces había desempleo, pero las personas que sí conservaban el empleo la tenían más fácil para ayudar a sus parientes. Actualmente los gobiernos (de todos los colores) aprovechan las crisis para imprimir más dinero, solventar sus gastos sin importar lo que reciben de impuestos. Como ese dinero es creado de la nada sin una contrapartida en aumento de la producción nacional, los precios suben. En los hechos funciona como una confiscación de riqueza por parte del gobierno, tomando como víctimas a aquellos que no trabajan como funcionarios públicos ni tienen negocios con el gobierno; o sea, quienes reciben por último ese dinero falso.
Antes de que despareciera el patrón oro no se conocía el fenómeno de la inflación, porque los bancos (privados o públicos) sólo podían emitir dinero que estuviera respaldado por un tangible escaso, como oro, plata o tierras.
* El desempleo existe debido a las leyes de salario mínimo y a los cánones salariales. Sin salario mínimo, cualquier persona puede regatear a la baja para conseguir el trabajo que quiere. El salario mínimo protege a las personas de mayor formación (profesionales, operarios calificados) y castiga a los de menos formación o que forman parte de minorías. Ante una igualdad de salario, el empleador elegirá al de mejor formación, de más experiencia o de pelo más bonito. Sin un piso de salario legal el menos afortunado puede igualmente pelearla, y normalmente la gana. Puesto de una manera un poco burda, eso es de hecho una redistribución de la riqueza de arriba hacia abajo, sin tomar impuestos a punta de pistola ni dejar a la persona en la verguenza del asistencialismo.
Antes de las leyes de salario mínimo no existía el desempleo.
En resumen, las soluciones gruesas y definitivas:
* Eliminar los bancos centrales.
* Pasar a un sistema de moneda patrón oro.
* Eliminar el salario mínimo y los acuerdos salariales.
Con esas tres medidas la crisis no llega a durar siquiera seis meses, lo que lleva hacer el papeleo.
Otras medidas complementarias son:
* Prohibir que se use el dinero de las cuentas corrientes para dar préstamos (hará que las corridas bancarias sean una cosa rarísima), dado que el sistema de reserva fraccionaria es un fraude.
* Eliminar los impuestos a las importaciones y exportaciones (se vende más barato al exteiror y se compra más barato de cualquier parte del mundo, aumentando los ingresos y bajando el costo de vida)
* Eliminar los aportes personales y patronales obligatorios a la Previsión Social. Eso bajará el costo de la mano de obra. Además, el sistema de solidaridad intergeneracional es un fraude al estilo Madoff, en que los primeros en entrar al negocio son pagados con el dinero de los últimos en entrar, sin que se haga ningún negocio real. A los antiguos estafados se les puede pagar con dinero de otros impuestos. Los nuevos pueden anotarse, si quieren, en un sistema privado de fondos de inversión. Si no, pueden depender de sus hijos cuando ya no puedan trabajar, igual que se hizo durante miles de años.
Si el gobierno quiere sobrevivir con tanto recorte de impuestos (incluyendo el impuesto oculto en la inflación) tendrá que recortar gastos tanto como pueda. Si aún así no puede, mejor que aumente el impuesto a la renta, que es más justo (comparado con la inflación y las tasas arancelarias) y no altera la información del mercado como otros.
Como algún amigo me había dicho que no está bueno que pase cosas en inglés es que me tomé la molestia de puntear lo básico. No es para iniciar un debate. Si alguien quiere debatir lo dejamos para marzo, que pienso arrancar con reuniones de la Sociedad Objetivista Austríaca, y lo charlamos con buena onda y una cervecita en el medio.
Acá tienen algunos libros gratis interesantes:
Economía para Gente Real (este lo vi en español a 50 p en 18 de Julio)
http://mises.org/books/econforrealpeople.pdf
Causas de las Crisis Económicas
http://mises.org/books/causes.pdf
La Gran Depresión de América
http://mises.org/rothbard/agd.pdf
y un artículo cortito como patada de chancho que explica el Austrian Business Cycle Theory
http://www.auburn.edu/~garriro/a1abc.htm
Los chivos son para:
Meltdown
http://www.mises.org/store/Meltdown-P557.aspx
The Fortunes of Liberalism
http://www.mises.org/store/Fortunes-of-Liberalism-The-P556.aspx
Un abrazo gente.
Gustavo Sosa
martes, 25 de noviembre de 2008
Universidad: ¿gratuita y solidaria?
(Diario El País de Uruguay - 24/11/08)
JUAN JOSÉ BARRIOS | COLUMNISTA INVITADO
Durante las últimas semanas el debate sobre distintos aspectos de la educación superior ha estado en el ojo de la tormenta. Relevantes actores como el Rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arocena, el Rector de la Universidad ORT, Jorge Grunberg, Ministros de Estado y otros actores, han emitido opiniones muchas veces encontradas acerca de esta Institución de tanta relevancia social. En particular, se ha puesto énfasis en aspectos tales como la gratuidad de la enseñanza superior y la solidaridad generacional que debería existir en lo que tiene que ver con su financiamiento. Un poco de reflexión sobre temas tan importantes es de orden.
GRATUIDAD. Este es uno de los asuntos que siempre está presente en las discusiones acerca de la enseñanza superior. Creo esencial especificar un poco más los términos de referencia. Me pregunto: ¿es bueno seguir discutiendo la enseñanza universitaria en términos de "gratuidad" en contraposición al "pago de matrícula"?
Todos sabemos que la enseñanza no es gratis. El presupuesto asignado a la enseñanza pública en su conjunto se ubica en el orden del 4,5% del Producto Interno Bruto. Monedas más o menos, algo así como 1.000 millones de dólares, o el equivalente a US$ 333 dólares anuales que debemos aportar cada uno de los uruguayos. Una parte de esos 333 dólares anuales cubre el presupuesto universitario. Lo pagamos los estudiantes, los profesores, los egresados y todos aquéllos que ni siquiera pensaron algún día pasar por alguna facultad. Si discutimos sobre la base de la idea de que la enseñanza es gratis, tendemos a ignorar la realidad y por lo tanto podemos tomar decisiones que no la contemplen. En otras palabras, lo primero que debemos eliminar de estas discusiones es la palabra gratis y reemplazarla por preguntas a mi juicio, más relevantes como por ejemplo, ¿cómo repartimos entre los uruguayos la inversión en educación?
Por lo tanto, un debate más sincero y útil sería el discutir quién paga los costos de nuestra máxima casa de estudios. El párrafo anterior muestra claramente que el sistema actual hace que todos los uruguayos seamos los que, a través de impuestos, sustentemos la enseñanza pública del Uruguay de hoy. Esta manera de sostenerla ha creado incentivos que perjudican la calidad de la misma. ¿Por qué? Pues porque los que pagamos por ella no tenemos la capacidad real de hacer sentir nuestras opiniones.
Todos los ciudadanos hacen posible que la Universidad exista pero tienen escasa o nula participación en la toma de decisiones. El conjunto de actores que gobierna esta casa de estudios constituye una parte minoritaria de los que pagan por sus servicios y claramente sus intereses no tienen porqué coincidir con la de la totalidad de los ciudadanía.
¿Es deseable la situación anterior? La decisión de que la matrícula universitaria sea pagada por el conjunto de la sociedad o por una parte de ella es muy importante. Creo que el debate se ha alejado de criterios técnicos y se ha centrado en posiciones ideológicas y de poder y sobre la base de la creencia en la gratuidad de la educación. Todos estos factores han oscurecido la saludable discusión y nos ha alejado de posiciones de consenso.
SOLIDARIDAD. En estas circunstancias se han esbozado algunas tesis que confirman mis afirmaciones anteriores. Se argumenta que se puede considerar un aporte privado (es decir, identificable) al presupuesto universitario pero que éste debe recaer en los egresados universitarios, en parte como un gesto de solidaridad hacia los servicios recibidos durante los años de estudio. Otros argumentos que se mencionan para no cobrar matrícula a los estudiantes actuales son: a) la mayoría de ellos necesita trabajar por lo que cobrarles matrícula sería injusto, b) el 21% de los estudiantes está desempleado, c) existen dificultades importantes para identificar quién debería pagar, como por ejemplo: ¿deberían hacerlo los hijos menores?, ¿deberían hacerlo los padres?, cuando un hijo no trabaja, ¿quien paga? Todos estos motivos harían imposible cobrar a los estudiantes/padres actuales. Además, si se procede en esa dirección inevitablemente la matrícula universitaria caerá lo que resultaría catastrófico para los intereses del Uruguay que lo alejaría de países como Irlanda y Nueva Zelandia que tienen una matrícula muy superior a la uruguaya.
Esta última afirmación sorprende. En primer lugar, tanto en Irlanda como en Nueva Zelandia la educación superior no es gratuita en el sentido que le damos los uruguayos.
En Irlanda el gobierno subsidia a aquellos estudiantes que cumplan determinados requisitos académicos pero de todas maneras deben pagar una matrícula que ronda en los 800 euros en casi todos los cursos, monto que cubre los costos de los servicios que el estudiante recibe de la Universidad, excepto la educación. La "Free Fees Initiative" identifica requisitos para acceder a una beca completa, lo cual implica que quienes no cumplan dichos requisitos, deban pagar sus estudios de alguna otra forma.
En segundo lugar, implícitamente se supone que si los egresados pagan los gastos universitarios de los estudiantes actuales, ello no repercutirá en la decisión del futuro egresado acerca de seguir o no estudios universitarios. ¿Es posible pensar que un individuo de 18 años se sienta incentivado a estudiar si se le anuncia que sus ingresos futuros estarán gravados por un impuesto solidario para financiar los estudios de personas posiblemente desconocidas? Esta posición seguramente creará incentivos para enrolarse en "las ocho horas" en lugar de invertir en una actividad a la cual le han reducido su rentabilidad.
Por otra parte, ¿cuál es la probabilidad de que padres paguen el estudio de sus hijos comparada con la probabilidad de que esos mismos padres paguen los estudios de los hijos de otros padres? La idea de gravar con impuestos a los egresados no solamente reconoce que la Universidad no es gratis sino que en su intento de conciliar los intereses actuales de los co-gobernadores, busca encontrar recursos en aquéllos que no están organizados para protestar: los futuros estudiantes/egresados. Todo (y nada más que) un juego de poder, parece ser.
DIFICULTADES PRÁCTICAS. Los argumentos acerca de las dificultades prácticas mencionadas antes también resultan de difícil comprensión. Se dice que el 76% de los estudiantes universitarios necesita trabajar: ¿cómo se mide dicha necesidad? ¿cuál es la composición de dicho 76%? Es sabido que los estudiantes universitarios superan largamente los seis años para completar sus carreras: una persona de 26/27 años seguramente todavía no se haya recibido (especialmente si consideramos carreras como Medicina y Química). Muy posiblemente muchos estudiantes sean casados por lo que la necesidad de trabajar es obvia y está más allá de su situación económica. Lo mismo puede decirse del 21% de desocupados: ¡es normal que un estudiante de 18 años esté desocupado! Estos argumentos son por lo menos, no transparentes, y promueven más preguntas que respuestas.
Finalmente, se sostiene que cobrarles a los egresados es más fácil porque están perfectamente identificados en el nuevo sistema tributario nacional. Este argumento es sencillamente incomprensible: ¿no lo están acaso también los actuales estudiantes y sus padres?, ¿no se sabe si tienen ingresos suficientes como para financiar los estudios universitarios? La valiosa información que surge de nuestro actual sistema impositivo justamente posibilita una discriminación tributaria sobre aquellas personas que desean acceder a la Universidad pero no tendrían fondos suficientes como para poder hacerlo.
En resumen, un debate más honesto debería plantearse en torno a los beneficios y perjuicios de un sistema de financiamiento público y un financiamiento de otro tipo. Mientras la discusión siga evolucionando solamente alrededor de las cuotas de poder dentro de la enseñanza y las miras no se ubiquen seriamente en todos los uruguayos, importantes y muy respetables actores simplemente estarán a la deriva en sus notorios esfuerzos para mejorar la calidad de nuestra enseñanza. La enseñanza no es gratis y la matrícula ya se cobra: racionalicemos a quien se la cobramos y creemos mecanismos eficientes y eficaces de control e información social. Recién entonces estaremos construyendo sólidos cimientos en materia educativa.
viernes, 10 de octubre de 2008
los tontos útiles
Los Tontos Útiles, esos que sueñan con la repartición de las riquezas, ignorando que: "los que reparten y reparten se quedan con la mayor parte". Esos paranoicos que se consideran paladines de la Justicia Social y que se imaginan a sí mismo como Quijotes, atacando a los Molinos corporativos que esclavizan a los pobres y a las minorías.
Esos Tontos Útiles sueñan que todos somos iguales, pero ignoran el simple hecho de que aún que somos iguales ante Dios, no lo somos ante los hombres, porque cada uno de nosotros somos un universo individual y diferente.
Esos Tontos Útiles ignoran que poseemos diferentes culturas, diferentes gustos, diferentes intereses y prioridades. Pero sobre todo, que poseemos diferentes capacidades, mayores o menores grados de ambiciones, y sobre todo, una desproporcionada cantidad de ese misterioso factor llamado suerte, lo cual hace que unos tengan más que otros y para cambiar eso, es decir, para adaptar al hombre al Socialismo, habría que cambiar por completo la naturaleza humana.
John Pérez-SampedroEl término "tontos útiles" lo uso por primera vez Lenin, refiriéndose a los estadounidenses que se mudaron a la Unión Soviética tras el éxito de la Revolución Bolchevique. Sirvieron como fanáticos agentes de propaganda del sistema, ya dentro de la URSS como ejemplo del fracaso capitalista o fuera de la URSS "contando" (nótense las comillas) lo bien que se vivía allá. Un ejemplo moderno muy a mano lo tenemos en todos esos intelectuales latinoamericanos al estilo de Eduardo Galeano, que se van a Cuba en tour con todos los gastos pagos por el gobierno y vuelven cotnando como en Cuba todo es gratis y la gente es feliz. O (supuestamente) pasan una temporada con los guerrilleros de las FARC o del EZLN y salen por ahí diciendo que los guerrilleros son buena gente, que no lastiman a nadie, que no tienen rehenes y cada quien es libre de irse cuando quiera, pintando algo más parecido a Woodstock (sexo, drogas, chamanes y Silvio Rodriguez) que a un campamento militar.
El líder comunista italiano Antonio Gramsci, tras su visita a la URSS y su fracaso estrepitoso en los intentos de formar una partido comunista italiano fuerte, fue metido en prisión por Mussolini y ahí tuvo bastante tiempo para meditar sobre sus metidas de pata.
Llegó a la conclusión de que el sistema de revolución "desde abajo" planteado por el primer comunismo, no tenía futuro, porque los valores fundamentales de la sociedad rechazaban de plano las políticas comunistas. Como ejemplo está el intento de golpe de Estado en Alemania, en el que los comunistas fueron reducidos por los propios sindicatos. Los valores cristianos que guiaban a la sociedad estaban enfrentados con los valores comunistas. Por eso, para cambiar la sociedad, primero debían cambiar los valores.
Haciendo la historia corta, sus ideas tuvieron buena acogida y la Internacional Comunista empezó a funcionar como centro multimedia, produciendo revistas, libros, programas de radio y películas. La Universidad de Frankfurt fue el primer centro académico de difusión de estas ideas, ya que contaba con un núcleo de intelectuales comunistas en el Instituto de Investigación Social. De ahí salieron varios intelectuales que fueron a parar en la Universidad de Columbia de Estados Unidos después de la Segunda Guerra.
En la Universidad de Columbia se comenzaron a elaborar las teorías críticas al respecto de la cultura occidental capitalista, que se unieron al auge del Keynesianismo en la economía, y terminaron dando como producto la actual ideología "progre" occidental. Dicha ideología es una mezcla de viejas ideas comunistas, con el estatismo de Franklin D. Roosevelt, la corriente keynesianista de la economía y regurgitaciones del mito del buen salvaje de Rousseau.
Con eso definitivamente comenzó la revolución "desde arriba". Al convencer a los intelectuales de las virtudes de las teorías socialistas, él mismo actúa como difusor. El intelectual típico solamente repite ideas de segundas o de terceras oídas, no se detiene a analizar el asunto. El socialismo se presta muy bien a esa actitud porque los efectos negativos de sus ideas casi siempre son secundarios. Es la miopía intelectual que denuncia Henry Hazlitt en "La Economía En Una Lección".
Por otro lado, por la apelación a las emociones por sobre la razón resulta más fácil convencer a personas que no tienen el tiempo o la voluntad para seguir un largo razonamiento y un análisis profundo. Además la reacción es autocatalítica, porque al aumentar la cantidad de intelectuales socialistas, otros intelectuales y el pública caen en la falacia de "argumentum ad verecundiam" (apelación al referente) y en el "argumentum ex populo" (apelación al número) Con los defectos añadidos de que tales intelectuales no son realmente referentes ni son tantos. La mayoría de los intelectuales socialistas son escritores, médicos, arquitectos, sicólogos y otros profesionales que no tienen ni siquiera nociones de filosofía, economía o política. Además tienen mucha visibilidad porque los medios saben que el público es emocional y le da material emotivo, lo que hace más visible a un poeta socialista reclamando un seguro de desempleo para ayudar a los hambrientos que a un árido economista conservador desarrollando sus argumentos para probar que tal idea es absurda.
El capitalismo, que apostaba tozudamente a los valores cristianos, a las libertades individuales y por sobre todo al cambio social desde cada individuo y desde abajo, fue tomado por sorpresa. En menos de 100 años el largo camino recorrido desde el Renacimiento fue desandado a saltos.
Nadie sabe realmente qué nos espera ahora. Por mi parte siento miedo.
miércoles, 8 de octubre de 2008
cuando se vacían los bancos
¿Cómo ocurre una corrida financiera?
Hay muchas personas que se oponen firmemente a que los bancos presten el dinero de sus acreedores, diciendo que ese dinero no les pertenece. Para ellos el banco debería prestar solamente el dinero del banco. El problema de esa óptica es que entonces el banquero no tendría ningún interés en pagarle interés a los depositarios. ¿Para qué le servirían esas cuentas? Aún más, el cliente debería pagarle siempre una tarifa por la molestia del almacenaje y movimiento de su dinero. ¿Acaso usted esperaría recibir dinero por tener mercadería en el depósito de alguien más? No, lo sensato sería pagarle alquiler a esa persona.
El problema es la confusión entre una simple cuenta corriente y un depósito a plazo fijo.
Una cuenta corriente es un contrato de alquiler con el banco. El cliente le paga al banco una suma previamente estipulada a cambio de que el banco se encargue de cuidar su dinero mientras el cliente no lo necesite y de moverlo de un lugar a otro cuando el cliente así lo ordene. Teóricamente es lo mismo que alquilar espacio en un gran depósito de una empresa de logística. La empresa de logística recibe tu mercadería, la cuida, y eventualmente la lleva donde le indiques. Las empresas de logística cobran una tarifa por metro cúbico que tengas almacenado y por cada vez que necesiten usar personal, montacargas o camión para mover tu mercadería.
Un depósito a plazo fijo es un contrato por el cual la persona le presta dinero al banco por un determinado tiempo, a cambio del pago de intereses. Un paralelismo no muy bueno podría ser la entrega de mercadería en consignación. Si usted se dedica a hacer tejidos de lana, podría dejar quizás una docena en una tienda por dos meses, para que intenten venderlos. A los dos meses usted va y (si se vendieron) cobra el precio acordado (costo + margen de ganancia). Si no se vendieron se lleva los abrigos sin haber ganado nada. En el depósito a plazo es diferente porque el banco se compromete a pagarle un interés, ya sea que haya podido prestar y cobrar ese dinero o no. De todas formas, en el caso ideal, cuando usted deposita dinero en el banco, al día siguiente ya otra persona se lleva su dinero. Usted le presta el dinero al banco y el banco se lo presta a alguien más, cobrando un margen que es la diferencia entre las tasas de interés del préstamo y del depósito. Al depositario le sirve porque actuar personalmente como prestamista podría ser muy complicado. Verificar las garantías y la solidez del plan de negocios del solicitante es difícil. Cobrar el préstamo después puede ser aún más difícil. El banco hace todo eso por usted, con la ventaja añadida de que es MUY seguro que le cobre. Hágase a la idea de que el dinero no va a quedar dentro del banco.
¿Qué es una caja de ahorro? Un depósito a 24 horas que se renueva automáticamente. Básicamente eso.
¿Entonces cuál es el problema de la reserva fraccionaria? El problema es que la ley permite (de hecho estimula) a los bancos a prestar dinero de las cuentas corrientes. Según el país, el banco está obligado a tener reservas por entre el 2% y el 17% del total de dinero que sus clientes han depositado. Eso incluye depósitos a plazo fijo, cajas de ahorro y cuentas corrientes. Los banqueros saben qué volumen aproximado tienen siempre sus clientes en las cuentas corrientes y qué cantidad usan para pagos, así que mientras mantengan disponible el monto usado normalmente para pagos, casi nunca hay problema. Entonces prestan también parte del dinero de las cuentas corrientes, para ganar más dinero, sin siquiera pagarle su porcentaje al cliente.
En realidad sí hay problema, porque ese dinero no es propiedad del banco. Es como si el dueño de la empresa de logística vendiera una parte de las mercaderías de los clientes y comprara más mercadería, para así sacar ganancia extra. Está mal, porque no se lo contrató como vendedor, se lo contrató para hacer almacenaje y transporte, pagándole por eso.
Entonces puede pasar que las cosas van mal en la economía. Cada vez se vende menos y todo resulta más caro. Entra menos dinero a las cuentas corrientes y sale más. Digamos que todo el monto de las cuentas corrientes es, por ejemplo, el 30% del total de dinero que maneja el banco. Como el Banco central exige reservas por sólo el 10%, basta que todos los cuentacorrentistas retiren 2/3 de su dinero para que el banco ya no tenga dinero para trabajar, para que el banco quiebre. La quiebra se ve venir de antes porque el banco empieza a fastidiar demorando los retiros de dinero, se corre el rumor, y se genera lo que se conoce como "corrida" que es un montón de gente yendo a retirar tantos fondos como se pueda.
¿Cuál es la solución? Que no se toque el dinero de las cuentas corrientes.
En lo que respecta a los depósitos a plazos el cliente ya sabe que hay un riesgo, que aquellos empresarios que solicitan los préstamos pueden perder su capacidad de pago. Quien deposita el dinero lo hace porque confía que su banco puede evaluar correctamente los proyectos de inversión de los prestatarios y ejecutar las garantías de ser necesario. Por lo tanto, si pierde sus ahorros, que se joda. Si el banquero mintió sobre sus capacidades para manejar el riesgo de los préstamos o simplemente huyó con el dinero, entonces corresponde hacer un juicio criminal. Si no hubo dolo (mala intención) por parte del banquero entonces mala suerte para el depositario. Invirtió, se equivocó, se jodió. Apenas podría recomendarse al depositario que la próxima vez elija con más cuidado, quizás un banco que preste a plazos iguales que los depósitos que acepta, quizás uno que tenga fama de ser durísimo con sus ejecuciones, quizás uno que no tenga tasas de interés mucho más altas que las de la competencia (por aquello de que lo bueno sale caro).
¿Qué hacer ahora, antes de que sea tarde? Escribirle o hablar con su político predilecto. Decirle que prestar el dinero de las cuentas corrientes está mal, que los bancos van a quebrar y con ellos se van a llevar muchas empresas, que no hay forma de que el gobierno tenga suficiente dinero como para salvar a todos los bancos y que aunque lo tuviera, no corresponde salvar de la quiebra a una persona que comete fraude usando dinero de una persona honesta.
martes, 7 de octubre de 2008
sobre la producción de la seguridad ciudadana
Por Gustave de Molinari
Traducido por Gabriel Calzada
jueves, 2 de octubre de 2008
los mejores cursos online de artes marciales
http://www.tracyskarate.com/
El sistema Tracy de Karate Kenpo es un estilo de Kenpo Americano (Ed Parker) que le da mucho énfasis al desarrollo de la memoria muscular. El curso cuesta unos 650 USD incluyendo todo el material de videos y libros más los exámenes hasta 1er dan inclusive.
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Es un sistema de lucha onda MMA. Tiene una excelente reputación. El curso incluye los videos y el examen que certifica como practicante. No habilita para dar clases. Si quieres eso tendrás que ir a Estados Unidos a un seminario y después dar otro examen. Cuesta unos 300 USD.
Encontré hace poco este otro curso de Jiujitsu tradicional que está muy recomendado:
http://www.budoshin.com/BJJhomestudy.htm
Con todo y exámenes cuesta unos 120 USD.
lunes, 29 de septiembre de 2008
La crisis del estatismo mundial
Email: pl@pierrelemieux.org
Fecha original de publicación 9/25/2008
Traducido por Gustavo Sosa (añadiendo aclaraciones)
Email: gussosa@montevideo.com.uy
El actual tumulto financiero es "una crisis del capitalismo", dijo un vocero Partido Británico de Trabajadores Socialistas, tal como han repetido todos los buenos marxistas durante más de un siglo. "Un mercado financiero desregulado es un desastre", dijo Sheila Rowbotham, profesora de Historia de Género y de Trabajo en la Universidad de Manchester. Un candidato a alcalde de Londres añadió: "El capitalismo tuvo su oportunidad y falló, ahora es el turno del socialismo".
Me pregunto qué estuvieron fumando.
Hay que recordar que la crisis financiera empezó el año pasado con la caída del mercado de hipotecas subprime de Estados Unidos. Esas hipotecas son las consideradas de riesgo por el prestamista, porque el beneficiario no tiene ingresos estables o no tiene posibilidad de probar sus ingresos. Al momento de la caída la mitad de las hipotecas residenciales de Estados Unidos habían sido emitidas o eran garantizadas por Fannie Mae y Freddie Mac, dos de las llamadas "empresas respaldadas gubernamentalmente" o GSE (por las siglas en inglés). Al terminar el año pasado, ambas compañías habían financiado cuatro de cada cinco hipotecas. Fannie Mae fue creada por Franklin D. Roosevelt al empezar la Gran Depresión; Freddie Mac fue creada por el Congreso en 1970. Los inversores privados estaban felices de comprar los títulos emitidos por ambas empresas porque sabían que el gobierno federeal nunca las dejaría quebrar, lo que finalmente se confirmó la última semana cuando fueron renacionalizadas por Washington. Antes de que la crisis empezara, el mercado estadounidense de hipotecas era un estandarte del socialismo, sin rival en todo el mundo occidental.
El Acta de Reinversión en la Comunidad de 1997, que prohibió a los bancos hipotecarios el "discriminar" a los solicitantes pertenecientes a minorías, no ayudó en lo absoluto a la toma de decisiones financieras inteligentes. A cada paso de una decisión financiera se encuentra a un agente del gobierno acechando para hacer cumplir las regulaciones.
El sistema financiero de Estados Unidos está muy regulado. Habiendo sido creada en 1934, la poderosa Comisión de Valores e Intercambio (SEC) impone regulaciones en todo tipo de transacciones financieras, desde el registro de valores hasta la liberación de información corporativa. El Acta Sarbanes-Oxley de 2002 extendió aún más el campo de acción de la SEC. El Departamento de Justicia de Estados Unidos persigue a Presidentes Ejecutivos y a emprendedores (los máximos jerarcas de las empresas) y aquellos individuos que resultan convictos son a menudo castigados con largas condenas de prisión. El jueves, el fiscal general de Nueva York anunció que ha empezado una amplia investigación en el mercado financiero de ventas a corto plazo.
Cuando el Secretario del Tesoro (Ministro de Economía) Hank Paulson dice, "No creo en el capitalismo sin regulaciones", no está dando una primicia, está repitiendo el credo oficial de la política estadounidense por el último siglo. Ya estemos hablando de un socialismo financiero con un rostro capitalista o un capitalismo estatal con un fuerte sabor socialista, la decisión sigue siendo entre un vaso medio vacío y un vaso medio lleno.
La exportación parcial de las regulaciones estadounidenses a otros países ha llevado a la existencia de algo parecido a un estatismo financiero mundial.
Otra fuente de agitación financiera ha sido el acelerado aumento de la oferta monetaria (la cantidad de dinero que circula) por parte del banco central de Estados Unidos, la Reserva Federal, que se puede ver en la alta inflación y en las bajas tasas de interés. Por muchos años, los economistas de la Escuela Austríaca de Economía (los sucesores de Ludwig Von Mises y del ganador del Nobel, Friedrich Hayek) han alertado sobre el desastre que ocurriría si se seguía imprimiendo dinero para evitar los ajustes necesarios que ocurren naturalmente. Según ellos, esto lleva a una crisis aún peor.
No hay un motivo inherente para creer que el Estado puede regular eficientemente. El Estado está formado por hombres (políticos y burócratas) que responden a sus propios intereses y que tienen metas propias. Si hay una ganancia política que se puede conseguir al expandir el mercado de hipotecas y posponer la crisis para que los próximos políticos tengan que lidiar con ella, definitivamente se van a dar más hipotecas y se va a imprimir más dinero.
A pesar de eso, se ha desarrollado una falsa confianza en el poder del Estado para garantizar estabilidad. Algunos inversores han llegado a creer que, cualquiera sea el error que cometan, tienen derecho a obtener ganancias y el gobierno tienen la obligación de garantizar ese derecho. El rescate de Bear Stearns, de Freddie Mac, de Fannie Mae y de AIG fortalece esa creencia. Pero si algunas personas hacen malas inversiones y son liberados de la responsabilidad por sus propios errores, la carga de sus errores será transferida a otras personas, probablemente mediante una crisis peor.
Aún más, tal como muchos comentaristas han señalado, evitar que las grandes empresas financieras quiebren llevará a nuevos reclamos solicitando regulaciones más estrictas. Es una historia muy antigua: las intervenciones políticas del pasado crean las razones para las nuevas intervenciones.
La problemática financiera actual es en realidad una crisis del estatismo global. El socialismo ha fallado una vez más, probemos con el capitalismo.
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Pierre Lemieux es un economista del Departamento de Ciencias de la Administración en la Universidad de Quebec de Outaouais y es investigador adjunto del Instituto Independiente.
